Este blog tiene como objetivo compartir intervenciones en eventos académicos que no han sido publicadas antes a texto completo, reflexiones de la autora sobre temas relacionados con la historia y la sociología de enfermería y publicaciones en revistas que todavía no son accesibles en Internet.

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miércoles, 28 de marzo de 2012

La enfermería en Colombia 1990 - 2010. Ejercicio profesional y situación legal

Bogotá (Colombia), 13 (1): 65-78, enero-junio de 2011
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La enfermería en Colombia 1990-2010.
Ejercicio profesional y situación legal
1
Ana Luisa Velandia Mora
2
1 Artículo de reflexión. Recibido para evaluación: 10 de diciembre del 2010. Aceptado para publicación:
01 de abril del 2011.
2 Correo electrónico: alvelandiam@yahoo.com.
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Ana Luisa Velandia Mora
Investigación en Enfermería: Imagen y Desarrollo - Vol. 13 Nº 1
Resumen
El artículo analiza la situación de la enfermería colombiana al término del siglo XX y
comienzos del XXI, en lo relacionado con las prácticas de salud, y dentro de ellas su
ejercicio profesional, y lo referente a la situación legal y gremial de quien lo ejerce. Hace
hincapié, así mismo, en el impacto de la Ley 100 de 1993 o Ley de Seguridad Social en
Salud en la práctica de la enfermería en Colombia.
P
alabras clave: enfermería, Colombia, seguridad social, siglo XX, siglo XXI.
Nursing in Colombia 1990-2010. Professional practice
and legal situation
Abstract
This article presents an analysis of the current situation of Colombian nursing at the
end of the 20
practices among them- and in regard to the legal and guild situation of the
practitioner. It is focused likewise on the impact caused by the law 100 of 1993 or Ley
de Seguridad Social en Salud (Law of Social security in Health) in the practice of nursing
in Colombia.
th and beginnings of the 21st century, focused on health practices –professional
K
ey words: nursing, Colombia, social security, 20th century, 21st century
Enfermagem na Colômbia 1990-2010. Exercício
Professional e situação atual
Resumo
P
do XXI, no relacionado com praticas de saúde, mas dentro delas o exercício Professional,
e o que diz respeito à situação legal e gremial de quem exerce. Da mesma forma,
ele enfatiza o impacto da Lei 100 de 1993, chamada Lei de Segurança Social em Saúde,
no que diz respeito à prática da enfermagem na Colômbia.
Palavras-chave: enfermagem, Colômbia, segurança social, século XX, século XXI
al O artigo analisa a situação da Enfermagem colombiana no final do século XX e inícios
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La enfermería en Colombia 1990-2010. Ejercicio profesional y situación legal
Bogotá (Colombia), 13 (1): 65-78, enero-junio de 2011
Introducción
La Constitución de 1991 representó para algunos un motivo de
esperanza ciudadana. “El espíritu de la Constitución de 1991 —dice
Mejía Quintana— se anticipó ahí,
moderna y tolerante dinámica de renovación que más tarde recogería
la Carta Magna” (1). Sin embargo, las expectativas generadas por las
bondades de la Ley 100 de 1993 han resultado frustrantes tanto para
la población como para las unidades territoriales, especialmente en lo
relacionado con déficit financiero, vinculación y derechos laborales.
Ya desde entonces se anotaba que la escasa relación existente entre
enfermera y paciente no se iba a resolver por este medio y, en cambio,
la calidad del servicio se iba a ver seriamente afectada (2).
avant la lettre, en una pluralista,
Prácticas de salud: reforma sanitaria y ejercicio
de la enfermería
En la actualidad, luego de 17 años de la expedición de la Ley 100
de 1993, o Ley de Seguridad Social en Salud, es imperativo hacer un
análisis crítico de las reformas sanitarias desarrolladas en el concierto
del orden mundial dominado por el mercado, las comunicaciones y el
desarrollo tecnológico, que determinaron transformaciones globales
e involucraron todos los ámbitos de las sociedades contemporáneas.
El proyecto neoliberal mundial de reorganización de las sociedades entendió,
en ese contexto, que la salud constituía un bien privado y podía
ingresar en el mercado como un bien de cambio. Se trataba de separar,
en el sector salud, el financiamiento —que debía ser privado— de la
acción —que debía ser mixta— y de la regulación del sistema —que le
correspondía al Estado— (3).
Entre finales de la década de los ochenta y comienzo de la de los
noventa, prácticamente todos los países latinoamericanos adoptaron
programas de ajuste estructural prescritos por el Fondo Monetario
Internacional. Estos programas están personificados en la apertura
de las economías a los mercados y al capital internacional, recorte del
gasto público y eliminación de los subsidios estatales, privatización de
los servicios públicos y de los servicios sociales (4).
La reforma a la salud y a la seguridad social en los países latinoamericanos
acoge los criterios recomendados por el Banco Interamericano
de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial sobre la forma de afrontar la
crisis del sector. En tal sentido, el proceso de descentralización trasladó
competencias del gobierno central a las entidades territoriales
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Investigación en Enfermería: Imagen y Desarrollo - Vol. 13 Nº 1
en materia de atención de salud, saneamiento ambiental, manejo de
acueductos y alcantarillado. La reforma se elaboró basándose en los
siguientes criterios: el primero estaba relacionado con la desinstitucionalización
de la salud, que se transfirió a las unidades familiares;
el segundo se orientaba a poner en práctica criterios de focalización
y de costo eficiencia, y el tercero planteó mayor diversidad y competencia
en la prestación de servicios de salud, los cuales debían darse
al sector privado.
Los diferentes estados del proceso de privatización son fruto de dos
fenómenos: a) la capacidad de legitimación del Estado de corte neoliberal
y b) el tipo de régimen político en el que se originaron dichos procesos
(Chile y Colombia), con dos sistemas de democracia presuntamente
diferentes. A pesar de los obstáculos para su visibilidad y análisis, dada
la diversidad y superposición de modalidades, se observan ciertos índices
o indicadores de su existencia. Unos formales: transferencia de
un servicio u operación de un organismo público a una organización
privada, reducción de la participación del Estado en las empresas de
capital social, venta de activos, compra de servicios (contratos). Otros
de carácter informal: desfinanciamiento de las instituciones, deterioro
de las instalaciones y de las condiciones de trabajo/remuneración
en las empresas; es decir, una “muerte lenta” (5).
De esta manera se instauró un modelo hegemónico claro, de corte
neoliberal, que ha venido desarrollando estrategias de incorporación
y adaptación en cada país. Sus aspectos centrales son la mercantilización
de los servicios de salud y el desarrollo de mecanismos por
parte del Estado de subsidio a la demanda, mediante estrategias de
focalización de los servicios públicos para los “pobres”, que provocan
una nulidad en los servicios de salud: los mejores y más financiados
para la minoría de la población que puede pagar, y los peores y menos
financiados para la mayoría de la población que no puede pagar y,
además, tiene más problemas de salud (4,6).
Dentro de este contexto latinoamericano, en Colombia se expidió
la Ley 100 de 1993, un hecho que marcó un momento de corte en el
sistema de salud colombiano, al establecer un nuevo Sistema General
de Seguridad Social en Salud, en el cual cada persona paga un valor
a una empresa aseguradora que cubre el riesgo de enfermedades que
pueda sufrir, y así se constituye en un cliente afiliado al sistema. De esta
manera, el mercado de la salud lo maneja una empresa promotora de
salud (EPS), que actúa como un intermediario financiero que contrata
la atención de salud de sus afiliados con instituciones prestadoras de
servicios de salud (IPS) (7).
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La enfermería en Colombia 1990-2010. Ejercicio profesional y situación legal
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En síntesis, la situación se resume en un cambio filosófico expresado
en la transformación de la misión de las instituciones de salud,
que pasaron a ser proveedoras de servicio de salud a ser vendedoras.
La nueva filosofía sobre la prestación de servicios de salud se puede
comprender mejor al analizar la implementación en los programas
de salud del gobierno de César Gaviria (1990-1994). Las políticas de
salud planteadas en su Plan General de Desarrollo se concretaron en
la Ley 100 y luego en la Ley 30 de 1992, que reglamentó la educación
superior en Colombia, y de tal manera introdujo la política neoliberal
desde los dos sectores vertebrales de la administración pública, la salud
y la educación (8).
Las repercusiones de las reformas del sector salud en los trabajadores
difieren según el país; pero, en términos generales, las mujeres se
han visto más afectadas que los hombres, y aquellas concentradas en
los servicios de salud y educación son más vulnerables a los recortes
impuestos a estos sectores dentro del contexto global, ya que los procesos
de reforma acompañados de reducción del gasto suelen combinar
medidas de flexibilización laboral, como despidos obligatorios por exceso
de personal, congelación de vacantes, sustitución de empleos de
tiempo completo por empleos de tiempo parcial, jubilación anticipada
y otros programas voluntarios de reducción de personal, congelación
de la contratación, readaptación profesional y otros métodos, que profundizan
la informalidad de las relaciones laborales.
Los cambios en la práctica de enfermería son similares en los países
que se han estudiado: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa
Rica, El Salvador, Estados Unidos (estado de Texas), México y Uruguay (4).
Hay más trabajo en menos tiempo y con menos personal. Existen más
trámites administrativos. Las enfermeras mencionaron que el factor
del incremento de trabajo sobre su práctica resulta en la reducción del
tiempo para el cuidado del paciente, a pesar de su gravedad. Además,
las enfermeras creen que hay una demanda de conocimiento de tecnología,
nuevos ambientes de trabajo y expectativas administrativas para
continuar el crecimiento personal. En cuanto a los usuarios, estos son
más informados, más educados y más exigentes.
Igualmente, se observaron cambios en los sitios de trabajo. Respecto
al enfoque de las acciones en salud, en Colombia disminuyó en el relieve
puesto en los programas de prevención de la enfermedad, promoción de
la salud y de trabajo comunitario, frente a un incremento en el énfasis
en la atención hospitalaria. En contraste, en Brasil se expandieron los
programas de prevención de las enfermedades, con un incremento en
el trabajo comunitario y una disminución en el trabajo hospitalario y,
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en general, los sitios de práctica han pasado de instituciones hospitalarias
a la comunidad (9).
De la misma manera, se observaron cambios en el mercado de trabajo.
Los traslados de personal y la migración entre instituciones es
una categoría común en los países estudiados. Las enfermeras notaron
cambios en los contratos de trabajo, incluidos contratos a corto plazo
y beneficios restringidos.
En general, a la práctica de enfermería la han afectada alteraciones
en la composición de la fuerza de trabajo, los mecanismos de
reembolso, las restricciones en la provisión de servicios de salud, los
cambios en la estructura organizativa y las características de la población
atendida. En consecuencia, los enfermeros/enfermeras deben
producir más en menos tiempo, con escaso personal y con restricciones
en equipos, materiales y servicios (10).
En términos del ambiente de trabajo, los espacios para la práctica
de enfermería se han diversificado y se han trasladado del hospital
a la comunidad. A medida que los ambientes para dar atención de
salud se tornan más complejos y sofisticados, las enfermeras se han
visto forzadas a aprender nuevas tecnologías, a trabajar en equipos
multidisciplinarios, a ajustarse a la variedad de personal de salud y
a volverse más flexibles en cuanto a los cambios organizacionales. El
mercado laboral refleja la crisis económica y social a través de los países.
Mientras la crisis económica era más evidente en Argentina, el impacto
de la violencia era más marcado en Colombia (11). Entonces, ¿hacia
dónde va enfermería?, se preguntan Edilma Guevara y colaboradores
y responden: “desde una amplia perspectiva, la reorganización de los
servicios de salud enfocada a disminuir costos presenta conflictos internos
con la esencia de la enfermería, que es el cuidado integral, y en
vez de dar soluciones, genera muchas más preguntas” (12).
También se encontraron cambios en el ambiente de trabajo de enfermería,
relacionados con aumento en la carga de trabajo, número
insuficiente de enfermeras en comparación con la demanda, suministros
escasos, bajos salarios, insatisfacción en el trabajo —especialmente
en las enfermeras hospitalarias—; aparte de que la falta de servicios
disponibles crea estrés no solamente en los pacientes, sino también en
las enfermeras. El mencionado estudio de Ana Luisa Velandia (4) sobre los
regímenes laborales y su impacto en la calidad de la atención termina
con las siguientes conclusiones y comentarios: para que el cuidado
sea de calidad y bajo riesgo debe ser continuo, integrado y comprensivo.
Según Doris Grinspun (13), citada por María Consuelo Castrillón
y Silvia Orrego (14),
un seguimiento por el mismo personal (profesional y auxiliar), por lo
continuo quiere decir que el enfermo debe tener
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menos en los mismos turnos y no sufrir cambios permanentes que le
generan inseguridad;
biopsicosociales de las personas y considera sus necesidades en su
mundo único, lo cual exige un profesional con conocimiento de la dimensión
de lo humano, y
experiencias que la persona está confrontando.
Lo cierto es que, cada vez más, en América Latina los profesionales
de enfermería están desarrollando trámites administrativos que disminuyen
el tiempo para cuidar a los pacientes, lo cual es percibido
por los mismos usuarios de los servicios; sin embargo, los ámbitos y
puestos de trabajo de las enfermeras en el sistema de salud son diversos
en América Latina. En el ámbito comunitario, en especial después de
la reunión de Alma-Ata, en septiembre 1978, se priorizó la estrategia
de atención primaria, y durante los decenios de los setenta y de los
ochenta, y hasta mediados de los años noventa, la enfermería amplió
su rol en el nivel primario de atención de salud, la prevención de riesgos
y la gestión de programas prioritarios en salud.
En la mayoría de los países de América Latina las enfermeras de
atención primaria llevan a cabo los programas dirigidos a la población
sana y realizan variados procedimientos diagnósticos y terapéuticos.
Las profesionales de enfermería han realizado esfuerzos por desarrollar
modelos de atención de salud más integrales, en especial en centros
ambulatorios que sirven de referencia como campos docentes.
De acuerdo con Silva María Malvárez y María Consuelo Castrillón
(11), también están vinculadas a centros educativos, orientando cátedras
relacionadas con salud en la educación primaria y secundaria,
forman personal de salud en las universidades, trabajan en cargos de
salud ocupacional en las fábricas o dirigen casas de reposo y de cuidados
paliativos para enfermos terminales y albergues para ancianos.
Respecto a la fuerza de trabajo de enfermería en América Latina,
según un reciente estudio apoyado por la Organización Panamericana
de la Salud (OPS), en cuanto a los contenidos del trabajo en enfermería
en América Latina, indica que las enfermeras han desempeñado un papel
importante en las actividades comunitarias de salud en las Américas
y han constituido una fuerza de trabajo principal en el desarrollo de
programas que toman en cuenta las necesidades de salud de las poblaciones
(15).
En cuanto a la composición y dinámica de la fuerza de trabajo en
enfermería, puede decirse que en América Latina está reestructurada
en diversos ámbitos de formación, con títulos variables entre países y
predominio de mujeres. Según datos de este estudio de la OPS, el indicador
de enfermeras por cada diez mil habitantes muestra un rango
integrado, porque incorpora las complejidadescomprensivo, porque valora y considera las diferentes
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entre 1,1 en Haití y 97 en Estados Unidos. Los países de América del
Sur varían entre 1,2 en Paraguay y 7,9 en Venezuela. En América Central
y el Caribe, el rango va desde 3 en República Dominicana hasta 10,8 en
Panamá, exceptuando Cuba, que tiene 75 enfermeras por cada diez
mil habitantes.
La composición de la fuerza de trabajo en enfermería en América
Latina, nos muestra que el país con más alta proporción de enfermeras
—frente a otros tipos de personal de enfermería— es México (61,5%)
y que el de menor proporción es Uruguay (12,2%). En el Cono Sur, la
proporción de auxiliares de enfermería varía en un rango de 62,3%
en Argentina a 87,8% en Uruguay. En la zona andina el rango va de
657,7% en Ecuador a 78,1% en Colombia. Centro América, el Caribe y
México muestran la mayor disparidad en participación de los auxiliares
de enfermería en la composición de la fuerza de trabajo, al ir desde
39,5% en México a 82% en Guatemala.
En cuanto a las condiciones de trabajo en enfermería, se conoce que
el trabajo hospitalario es intenso en carga física y mental, y extenso en
horarios, particularmente en servicios de cuidados críticos. La jornada
laboral más difundida es de ocho horas diarias y cuarenta y cinco
semanales. El Estado fue el mayor empleador hasta las más recientes
reformas sectoriales, cuando comenzó a observarse un movimiento
hacia las instituciones privadas, pues, desde los años noventa, proliferan
contratos por servicios prestados y temporales y tercerización
generalizada, incluso para el sector público.
En general, los salarios son bajos y variables por países: alrededor de
los 100 dólares en Nicaragua y 1.100 en Costa Rica para una enfermera
de hospital público. La media oscila entre 400 y 500 dólares mensuales
para las enfermeras y un 30% menos para las auxiliares de enfermería.
El análisis comparativo de cinco países: Argentina, Brasil, Colombia,
México y Estados Unidos, auspiciado por la Oficina Sanitaria Panamericana
(12), sacó como conclusiones las siguientes: en términos de
financiación, el sector privado ha incrementado su poder y aumentado su
rol en la responsabilidad de planear, prestar y manejar el cuidado de la
salud. En términos de tecnología, los cuatro países latinos del continente
americano incluidos en la muestra están luchando por mantenerse al
día con los avances tecnológicos en un ambiente muy asimétrico, no
solamente por el alto costo de los equipos, sino por las barreras lingüísticas.
Mientras las estancias hospitalarias han disminuido de forma
drástica, la atención en casa ha aumentado con un marcado ascenso
en Estados Unidos, Argentina, Colombia y México (16).
El problema de la escasez mundial de enfermeras y su migración
ha sido un objetivo central en las políticas del Consejo Internacional
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de Enfermeras, ya que está causando efectos adversos graves para la
salud y el bienestar de las poblaciones (17,18). La escasez de enfermeras
no es un fenómeno nuevo, pero la escasez actual es muy diferente. La
demanda de servicios de salud y de enfermeras sigue en aumento por
el envejecimiento de las poblaciones, las mayores tasas de crecimiento
de la población y una mayor carga de enfermedades crónicas y no transmisibles.
Por su parte, la oferta de enfermeras sufre oscilaciones y es de
prever que disminuya por el envejecimiento de los recursos humanos
de enfermería, lo inadecuado de la financiación para prestar apoyo a
los que ingresan a la profesión y el aumento de otras oportunidades de
carrera profesional para la mujer.
El 35,7% de migrantes (el 90% son mujeres) aspira a un desarrollo
profesional, y un 30%, a una estabilidad económica. El 47,2% señala
que tiene un salario mensual mayor de 1.000 dólares. El 28,5% manifiesta
haberse sentido discriminada y el 55% señala indiferencia; sin
embargo, el 87,6% refiere satisfacción respecto a sus expectativas y el
94,5% se siente valorada en su trabajo actual. El 51% señala que envía
remesas a sus países; la mitad de ellas envía entre 201 y 300 dólares
mensuales (19).
A raíz del alto índice de desempleo de los enfermeros en Colombia,
de las desventajosas condiciones laborales del enfermero y de las reducidas
posibilidades de desarrollo, existe expectativa entre estudiantes
y profesionales, particularmente entre los recién egresados por ejercer
su profesión en Estados Unidos, ya que el déficit de enfermeros en ese
país es importante (20).
Un estudio reciente sobre las relaciones contractuales entre las prestadoras
y aseguradoras de servicios de salud en una región de Colombia
(21) muestra que el desarrollo de la red de servicios de salud es
limitada, la competencia entre las instituciones del sector se ha convertido
en una lucha por la supervivencia, el asegurador tiene una posición
dominante —expresada en los procesos de contratación, en los cuales
las IPS tienden a privilegiar el precio y no la calidad de los servicios—.
A la luz de la flexibilización laboral se han desarrollado nuevas
formas de contratación laboral como el teletrabajo, entendido como el
hecho de laborar lejos de la sede y el cual se da especialmente entre
los auditores y revisores de cuentas; el
o prestación de servicios por terceros, y las cooperativas
de trabajo asociado. Aun cuando estas formas asociativas “nacen de la
voluntad libre y autónoma de un grupo de personas que deciden unirse
para trabajar bajo sus propias reglas”, las condiciones reales en las
cuales se están vinculando las enfermeras a este tipo de empresas violan
sus principios rectores. En ocasiones son creadas por personas sin
outsorcing o tercerización, subcontratación
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escrúpulos y son solamente una fachada para ocultar a empresas de
servicios temporales o una forma de mantener el poder de sus capitales
y evadir el pago de impuestos (22).
Sin embargo, algunas enfermeras colombianas consideraron que el
nuevo sistema de seguridad social era un reto para el ejercicio laboral
que podía ser aprovechado de manera inteligente en lugares y horarios
flexibles. El espacio que se abrió de manera más explícita fue el ejercicio
liberal de la profesión con actividades a domicilio e incluso con
la creación de IPS que ofertan sus servicios directamente a las EPS.
Mario Hernández corrobora que después de más de quince años de
cumplimiento de la Ley 100 de 1993, el gasto en salud aumenta cada vez
más, pero los resultados alcanzados no son los prometidos. El Consejo
Técnico Nacional de Enfermería expidió el 20 de mayo del 2010 la
sobre el deterioro de las condiciones laborales del profesional de
enfermería en Colombia
de empleo, 2) las condiciones salariales, 3) las formas de contratación, 4)
la esencialidad del cuidado, 5) los entornos para la práctica del cuidado
y 6) el derecho a la asociación y la participación.
En lo referido a la esencialidad del cuidado, se puede analizar a
través del perfil ocupacional, la formación y el proceso de atención
de enfermería. Tal vez este sea el tema menos estudiado y, por ello,
vamos a ahondar un poco en él, aprovechando el trabajo de Cortés y
colaboradores (23). El perfil ocupacional o utilización del profesional de
enfermería, y de acuerdo con las funciones establecidas por el estudio
multicéntrico de la Asociación Colombiana de Facultades de Enfermería
(Acofaen) (28), el 73,9% de los profesionales de enfermería se dedican
al cuidado de enfermería; un 68,6%, a la gerencia; un 50,3%, a la
educación, un 31%, a la investigación. Las causas principales para no
realizar algunas de estas funciones, según estas investigadoras, fueron
la limitación de tiempo y la falta de recursos.
Los entornos para la práctica del cuidado se analizan desde la mirada
de la satisfacción en el trabajo y de la salud ocupacional. Según
el estudio multicéntrico de la Acofaen (24), el 13% de los profesionales
considera que su área de trabajo no les permite laborar con comodidad,
y el 12,9%, que el salario no corresponde con el área de trabajo y manifiesta
inconformidad por esta causa. En lo relacionado con la salud
ocupacional, el 49% de los profesionales no se encuentra cubierto por
el Sistema de Riesgos Profesionales, porque las normas pertinentes no
cobijan a quienes laboran por cooperativas de trabajo asociado y otras
formas de contratación flexible.
María Claudia Duque y Martha López (25) plantean que la Ley 100
también estimuló el control de costos y los procesos de facturación que
Declaración(23). Este se evidencia en: 1) las oportunidades
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generaron una gran burocratización de la práctica de enfermería y de
los servicios de salud. En efecto, varias enfermeras han abandonado
la filosofía del “cuidado de las personas” para convertirse en parte de la
gestión y administración. De hecho, han surgido nuevas áreas profesionales:
gestión de la salud, mercadotecnia de la salud, acreditación
institucional, auditoría y control de calidad.
Los decretos expedidos recientemente bajo la declaratoria de una
supuesta emergencia social resumen la acción del gobierno en dos
funciones: regular el mercado para que funcione bien y buscar más
recursos a través de nuevos impuestos (26).
Aspectos relacionados con la situación legal
y gremial de enfermería
María Consuelo Castrillón y Clara Inés Giraldo (27) nos recuerdan
que desde principios del siglo XX, el Consejo Internacional de Enfermeras
ha señalado la necesidad de que la enfermería participe en todos los
ámbitos decisorios y normativos que afectan al sector de la salud y el
bienestar de las personas. Sin embargo, a través del tiempo su presencia
en estos escenarios es prácticamente inexistente y las decisiones relacionadas
con este sector las toman otros. Actualmente, y en respuesta
a las políticas de descentralización y desconcentración administrativa,
han aumentado las oportunidades para la enfermería de actuar en la
esfera normativa y, según las autoras, todo indica que esta tendencia
se mantendrá en el siglo XXI; por eso instan a las organizaciones de
enfermeras del continente a trabajar estratégicamente para alcanzar
autonomía profesional y ganar asiento en los consejos decisorios en
legislación y políticas de salud y de educación de cada país.
En 1996, y tras la gestión de un grupo de enfermeras en coordinación
con la Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia, el Congreso de
la República sancionó la Ley 266 de 1996, la cual reglamenta el ejercicio
de la profesión de enfermería, define la naturaleza y el propósito de la
profesión, determina el ámbito del ejercicio profesional, desarrolla
los principios que la rigen, establece sus entes rectores de dirección,
organización, acreditación y control del ejercicio profesional; así como
las obligaciones y los derechos que se derivan de su aplicación.
De esta forma, se creó el Consejo Técnico Nacional de Enfermería,
como un organismo de carácter permanente de dirección, consulta y
asesoría del gobierno nacional, de los entes territoriales y de las organizaciones
de enfermería, con relación a las políticas de desarrollo y
ejercicio de la profesión de enfermería en Colombia (28). Conforma,
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Investigación en Enfermería: Imagen y Desarrollo - Vol. 13 Nº 1
también, el “Tribunal Nacional de Enfermería, con autoridad para conocer
de los procesos disciplinarios, ético-profesionales que se presenten
en la práctica de quienes ejercen la enfermería en Colombia” (1).
Según lo dispuesto en la Constitución colombiana de 1991, los códigos
de ética deberán convertirse en ley de la república; por lo tanto, el
Tribunal Nacional Ético de Enfermería, que inició labores en enero de
1997, emprendió la tarea de conseguir su aprobación en el Congreso
de Colombia, proceso que debía de durar cerca de cinco años y que
culminó con la expedición de la Ley 911 del 2004 o Código Deontológico
de Enfermería (29).
En mayo del 2001, después de la debida convocatoria, el Tribunal
Nacional Ético de Enfermería seleccionó y nombró a las enfermeras que
conformaron el primer grupo de magistrados y conjueces para el período
de cuatro años (2001-2005) de los tribunales departamentales éticos de
enfermería de Bogotá y Cundinamarca, Valle del Cauca y Cauca (30).
Perspectivas generales
En las conclusiones de
identificaron los siguientes hechos sobresalientes que condicionarían
las perspectivas de desarrollo de la enfermería en América Latina en
el presente siglo:
• Mayor conciencia de los ciudadanos sobre sus derechos y deberes.
• Gestión de los países latinoamericanos, que abre las puertas a la
población para participar en la toma de decisiones.
• Crisis financiera y avances científicos y tecnológicos, que exigen
servicios de salud con mayor accesibilidad, capacidad resolutiva y
costos al alcance del conjunto de la sociedad.
• Mujeres como grupo discriminado, que superará la situación actual,
mediante organización y participación y una amplia visión de sus
derechos como ciudadanas.
• Establecimiento de estrategias que permitan responder a las necesidades
de salud de grandes grupos poblacionales, mediante modelos
innovadores de enseñanza y de servicio.
• Necesidad de construir la paz bajo los principios de igualdad, justicia
y solidaridad.
• Enfermería latinoamericana con conciencia de sus posibles logros y
limitaciones y de su papel protagónico en la contribución a la salud en
el siglo XXI, a pesar de los desafíos sociales, políticos y económicos.
Enfermería del siglo XXI (31), las autoras
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La enfermería en Colombia 1990-2010. Ejercicio profesional y situación legal
Bogotá (Colombia), 13 (1): 65-78, enero-junio de 2011
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Ponencia en el VI Congreso Latinoamericano de Medicina Social; Caracas, Venezuela;
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Enfermería. Bogotá: Acofaen-OPS-Universidad de Texas-Universidad de California;
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jueves, 7 de octubre de 2010

Tres campos de acción de la enfermera: como profesional, como trabajadora y como ciudadana

Por: Ana Luisa Velandia de Varela, E. G., L. E., M. A., Ph. D.

Publicado en: Revista ANEC, (Bogotá). ISSN: 0124-6003. Año XVI, No. 44, Bogotá, Julio - Diciembre, 1985. Pág. 23 y siguientes.

INTRODUCCION

Nelly Garzón Alarcón, (1) Ex presidenta de nuestra Asociación y ahora nueva Presidenta del CIE, analizaba el hecho de que diferentes grupos de enfermeras, así como médicos, administradores de salud, otros profesionales y los mismos pacientes, mantienen puntos de vista diferentes y en ocasiones conflictivos sobre lo qué debe ser el papel de la enfermera cuando se define el status profesional.
Para algunos la enfermería es una profesión con plena madurez, en el sentido estricto de la palabra, por lo tanto, es autónoma, se auto dirige y tiene claras sus perspectivas. Para otros la enfermería continua siendo un servicio personal que ofrece la enfermera al paciente, bajo la inmediata supervisión del médico.
Por otra parte, la imagen tradicionalista representada en el tipo de enfermera movida por una idea, una mística, una vocación; la imagen reconocida y venerada por la sociedad en la persona de Florence Nightingale. Su foco principal es el paciente como un individuo, con una personalidad y necesidades específicas. Frente a esta imagen tradicional de la enfermera en un constante movimiento para lograr una mayor y mejor preparación académica formal, con una clara tendencia a la especialización.
Surgen otras formas contradictorias en la imagen de la enfermera: Aquella que la califica en el papel de "ser útil" y aquella que la ubica en el papel "de compromiso". La primera se motiva en términos de metas que no trascienden sus necesidades particulares.
EI rol de su trabajo se inicia con el día y termina al entregar el turno. Esta imagen surge del conocimiento vago y simplista de la enfermera del pasado para realizar estrictamente un trabajo y se libra de los componentes que relacionan su propia actividad con elementos mayores y de más trascendencia personal y profesional.
EI papel "de compromiso" une a dos metas de la educación profesional: La educación para el crecimiento personal y la educación para la responsabilidad de hoy y de mañana, para la verdadera contribución social de la profesión, la educación tanto para la propia realización del individuo como para prestar servicios de alta calidad.
Aquí vale la pena ampliar esta idea, citando el punto referente a la enfermera y la sociedad del Código de Conceptos Éticos del CIE (1973) que establece que: "La enfermera comparte con otros ciudadanos la responsabilidad por iniciativas y acciones tendientes a satisfacer las exigencias sanitarias y sociales de la colectividad".
En mi concepto personal, la enfermera tiene responsabilidades en tres campos de inextricable: Su ejercicio profesional como enfermera, su condición de trabajador de la salud y sus deberes y derechos como ciudadano.
Trataré de analizar cada uno de ellos, inicialmente en el contexto de la enfermera individual mente y posteriormente lo que en mi concepto, está haciendo en este orden de ideas, la Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia.

EL EJERCICIO PROFESIONAL DE LA ENFERMERA

Visto desde un ángulo general, se puede decir que todo profesional (y entre ellos la enfermera), tiene tres aéreas de desempeño profesional: EI área técnico-profesional (que en enfermería con frecuencia, reducimos a la llamada área "clínica"); el área funcional que en el caso de enfermería, corresponde a su función como enfermera docente o administradora de servicios o programas, y el área de investigación, que debe desarrollar sea trabajando en el subsistema de educación o en el de servicios y la cual para que sea útil deberá desarrollarse en función de mejorar el área técnico-profesional es decir, en nuestro caso, la prestación de los servicios de enfermería, dentro del contexto de los programas de salud a los cuales contribuye.
De ahí, que tradicionalmente se hayan identificado cuatro roles como las áreas básicas del desempeño del profesional de enfermería: EI Asistencial, el Docente, el Administrativo y el de Investigación. Sobre este punto no me detengo, teniendo en cuenta que es el campo de acción de la enfermera que más se ha trabajado. No queriendo con ello decir, que ya está agotado el tema.
Consuelo Gómez Serrano (2), Ex presidenta Nacional de ANEC, al respecto plantea: "Debemos utilizar nuestra libertad profesional, en la definición de nuestro campo de trabajo, en la construcción de nuestros conocimientos y tecnología y en la determinación de nuestra filosofía profesional. Para lograr estas metas, se sugieren las siguientes tareas: Definición del perfil profesional de la enfermera, continuar trabajando por la legislación de la profesión, diseñar normas para la prestación de servicios de enfermería, utilizar la estrategia de las negociaciones colectivas de trabajo; desarrollar los proyectos en forma interinstitucional y con participación de grupos de estudiantes de enfermería".

LA CONDICION DE "TRABAJADOR" DE LA ENFERMERA

Marilyn Darlene Monroy y Judith Mary Hibberd (3), plantean que muchas enfermeras han tenido dificultades para conciliar los valores subyacentes de profesionalismo y sindicalismo. Los valores profesionales generalmente hacen hincapié en el individualismo, la independencia, la habilidad, la autorregulación y el servicio a los clientes.
EI sindicalismo, por otra parte, pone de relieve la normativización, la igualdad, los objetivos económicos, la solidaridad y la seguridad de sus miembros. Además, durante años el concepto de sindicalismo se ha asociado con los trabajadores manuales, a pesar del considerable desarrollo del sindicalismo de los trabajadores profesionales en los últimos años.
Existe, entonces, la imperiosa necesidad de que las enfermeras se preparen en el campo de las relaciones laborales.
Las enfermeras capacitadas podrán asumir cargos directivos en los organismos negociadores y dirigir el proceso de negociaciones colectivas en forma que mejoren las condiciones económicas y sociales de las enfermeras y se ponga de relieve la profesión de enfermarla.
Catherine M. Hall (4), Secretaria General del Colegio Real de Enfermería del Reino Unido, considera que los miembros de una profesión no pueden fomentar solos, sus condiciones económicas y sociales. Esto sólo puede lograrse a través de una organización en cuyo seno los miembros de la profesión se han reunido, permitiéndole así que hable por ellos y que actúe en su nombre. EI tipo de planteamiento descrito correspondería en muchos países a un programa de relaciones laborales porque implica la promoción de los intereses de los miembros de una profesión y la regulación de las relaciones entre los miembros de la misma como trabajadores y sus patronos.
Aun cuando, todavía hay asociaciones de enfermeras que consideran que el profesionalismo y la participación directa en las relaciones laborales no son compatible; sin embargo, a través de los arios se puede apreciar que ha habido un cambio de actitud entre las asociaciones miembros del CIE en cuanto a su papel en el ámbito de las condiciones económicas y sociales.
Pero a qué se debió este cambio de actitud? Catherine M. Hall considera que este cambio regía en gran medida los cambios en la sociedad; el grado en que los profesionales han pasado a ser empleados, el crecimiento del sindicalismo entre los trabajadores profesionales y el desarrollo de la negociación colectiva de trabajo en lo que corresponde a los trabajadores profesionales, de los cuales una gran cantidad son hoy, en muchos países del globo, "personas empleadas".
Si la asociación considera que para hacer progresar la profesión y lograr normas elevadas en el ejercicio de la enfermería es necesario participar en la fijación del salario y de las condiciones de trabajo de las enfermeras y en la protección de los intereses de sus miembros como "trabajadores" profesionales que son, entonces su meta será lograr el reconocimiento del estatuto de sindicato.
Cada vez que una asociación de enfermeras puede incorporar a sus funciones la representación y la protección de sus miembros como trabajadores, la misma tiene la responsabilidad de hacerlo, incluso si ello significa la adopción de la condición de sindicato.
Sin embargo, y teniendo en cuenta que en general las asociaciones nacionales de enfermeras, tradicionalmente se han interesado mas por la actuación profesional de la enfermera ante el paciente, y que la mayoría de las asociaciones nacionales miembros del CIE, todavía no tienen el carácter de sindicato, deseo aquí llamar especialmente la atención sobre la importancia de la sindicalización profesional, citando algunos apartes del discurso del Abogado Yesid Triana (5) en la Asamblea constitutiva de la Federación Nacional de Sindicatos de Profesionales Universitarios de Colombia - FEDEPROCOL, efectuada el 4 de Marzo de 1966.
"La sindicalización es un imperativo de la época que vivimos. Para que el hombre contemporáneo pueda realizarse plenamente, ser trascendente y llegue a convertirse en actor de su propio destino, forzosamente debe unirse con sus semejantes, asociarse con sus compañeros de profesión, trabajo u oficio. Esta nueva actitud ante la vida Ie abre un campo ilimitado y Ies garantiza libertad e igualdad de oportunidades para la realización concreta de sus aspiraciones".
Esta experiencia de agremiación sindical profesional en Fedeprocol, que fue muy positiva en su momento, no tuvo sin embargo, una duración muy larga. Sin embargo, posteriormente los hechos demostraron la bondad de tal iniciativa, ya que en Colombia, existen dos tipos de legislación laboral: una está estatuida por el Código Sustantivo del Trabajo que supuestamente cubre a todos los trabajadores del país y otra, surgida de una legislación anacrónica y dispersa, aplicada a los servidores del Estado, que cercena sus derechos de organización, negociación colectiva y huelga.
EI sustento de esta legislación "especial" para los trabajadores del sector estatal, que los coloca en calidad de trabajadores de segunda categoría, radica en su condición de prestadores de un servicio público, concepto que a través de una serie de reglamentaciones laborales, hoy en día constituye todo lo divino y lo humano que puede ir en perjuicio de la burguesía como propietaria de los medios de producción (incluso la Banca, por ejemplo). Siendo las enfermeras, en un gran porcentaje, empleadas en el Sistema Nacional de Salud y de todas maneras como trabajadoras de la salud, prestadoras de un servicio público, en cuanto este ha sido clasificado como tal por la legislación laboral colombiana, se ven permanentemente afectadas en sus intereses sindicales.
Un hecho que agudizó la precaria situación existente fue la reforma del sistema de salud colombiano que convirtió al Instituto de Seguridad Social en un hibrido, desde el punto de vista laboral y rompió el régimen de negociación colectiva que los diferentes sindicatos (entre ellos el de enfermeras) venían desarrollando. Esto trajo como consecuencia, la realización en 1976, de un paro nacional de protesta de los trabajadores de este Instituto y puso en evidencia la necesidad de acciones unificadas.
Para los trabajadores de la salud sometidos a la dispersión del movimiento sindical, la negociación de pliegos era realmente una lucha anárquica e insular. A partir de 1976 las experiencias asimiladas fueron forjando la convicción de la necesidad de la unidad y la organización, con el objeto de constituir una fuerza capaz de enfrentar las continuas arremetidas desde distintos sectores contra el movimiento sindical en el sector de la salud. Los dos Encuentros de Trabajadores de la Salud previos a la constitución de la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud, permitieron adoptar una serie de principios y objetivos que contribuyeron a acuerdos en numerosas organizaciones. Con base en estos principios y objetivos se reunieron en la ciudad de Medellín durante los días 10 a 12 de Noviembre de 1983, veinticuatro organizaciones del sector salud y crearon la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud y Seguridad Social de Colombia -FENTRASALUD.
Entre las Asociaciones de carácter laboral que conforman esta Federación, se cuentan entre otros los sindicatos de enfermeras, médicos, auxiliares de enfermería, odontólogos y trabajadores del Ministerio de Salud.
Como sus objetivos inmediatos se han establecido en primera instancia: la coordinación y unificación de pliegos, la lucha por el Estatuto del Trabajador de la Salud, la conquista del pleno derecho de negociación y contratación colectiva, la solidaridad con el resto del movimiento obrero, y desde luego, la búsqueda incansable del fortalecimiento y ampliación de la Federación como elemento aglutinador de todos los trabajadores de la Salud de Colombia.
Este importante paso dado por los trabajadores de la salud se enmarca dentro del contexto general de la lucha obrera del pueblo colombiano yes expresión del avance de las aspiraciones de unidad del movimiento sindical de nuestro país.

DEBERES Y DERECHOS DE LA ENFERMERA COMO "CIUDADANA"

No es difícil encontrar documentos en los que se hable de la "doble" función de las Asociaciones de Enfermeras, como sociedades de profesionales, orientadas al desarrollo profesional de sus miembros; y como sindicatos, interesados en promover los intereses socioeconómicos de sus afiliados. No obstante, con demasiada frecuencia, se olvida la condición de la enfermera como "ciudadana" como miembro de una sociedad, como "intelectual" comprometida con su sociedad, y por ende la labor que en tal sentido, su asociación de enfermeras como ente organizativo que la debe representar en todas sus facetas, debe desarrollar.
Nelly Garzón Alarcón (1) al analizar la proyección de las funciones de la enfermera, presenta algunas tendencias que se perfilan en el campo de trabajo o aéreas de competencia de la enfermera, entre ellas:
1. Fortalecimiento del componente social de la práctica de enfermería. Ahora y en el futuro, no puede perderse de vista el contexto social de la práctica, pues a pesar de predominar hoy un servicio medicamente orientado, los problemas de salud son la consecuencia de problemas de carácter socioeconómico que afectan la calidad de vida de las personas. La enfermería deberá orientar su práctica en tal forma que contribuya mas efectivamente a disminuir las diferencias entre la atención de salud que reciben quienes tienen la capacidad económica para pagarlos y aquellos que no la tienen, es decir, los pobres que aun no tienen acceso a la atención de salud, aun cuando se reconoce que la salud es un derecho de todo ser humano.
2. En esta década de los 80 y en el futuro, es urgente la participación de la enfermera en la vida política del país. Buscar mecanismos para lograr su participación en los niveles de toma de decisiones que afectan la salud, la educación, el bienestar y en general, la calidad de vida de las personas.
Conroy y Hibberd, (3), consideran que "en vista de la magnitud e importancia de la enfermería, como grupo profesional del sistema de asistencia sanitaria, es indispensable que las enfermeras den a conocer su propia posición sobre cuestiones importantes relativas a la atención de salud. Por ejemplo, en lo que a recursos de personal y políticas de inmigración se refiere, asesorar a los encargados de establecer normas de actuación, en cuanto a la transcendencia de una nueva legislación y de cambios propuestos sobre la política de servicios de enfermería y de las oportunidades de empleo de las enfermeras.
La actividad política, ya sea por una organización o un individuo, debe planificarse y dirigirse de modo que sea eficaz. Debe organizarse un sistema de intercambio para que las ideas y sugerencias de miembros de la organización en diversos lugares puedan estudiarse y coordinarse, a fin de que todos se expresen unánimemente. Se puede causar un mayor impacto si las organizaciones de enfermeras aúnan sus esfuerzos para preparar informes o documentos en los que la organización expone su posición, ya sea entre ellas mismas o en cooperación con otras organizaciones laborales y asociaciones profesionales”.
"La actual perspectiva histórica plantea acertadamente Constance Holeran (7) es importante para examinar las condiciones sociales y económicas de las enfermeras. En casi todos los países, la mayoría del personal de enfermería son mujeres y como tales, se ven muy afectadas por la posición que ocupa la mujer en la sociedad. En algunos países, están surgiendo rápidamente oportunidades sociales, económicas y de acceso a la educación. En otros, por el contrario, están perdiendo campo de acción. Todos estos factores deben tenerse en cuenta cuando se habla de adoptar medidas para mejorar las condiciones de las enfermeras, ya que "Ia sociedad en que se hallen las enfermeras, afectará a cualquier método utilizado, estrategia elaborada y rapidez de acción".
Para las enfermeras es importante participar en la mayor medida posible en el proceso de toma de decisiones en su país. Ello puede ser en calidad de actividades públicas voluntarias, asesoras de un funcionario elegido o en calidad de funcionarias elegidas o nombradas.
La manera en que las enfermeras participen en el proceso político de un país, estará estrechamente relacionada con la índole de la estructura política del mismo. En algunos países los grupos no pueden reunirse por ningún motivo sin la aprobación del Gobierno. Sin embargo, hay muchos países donde las enfermeras participan o donde podrían participar más directamente en las elecciones y en las cuestiones que son el centro de atención de las campañas electorales. Las enfermeras pueden incluso, lanzar su candidatura para ocupar un cargo. Hay varios casos de enfermeras elegidas para el Parlamento Nacional entre ellas en Japón, Corea y Jamaica. Algunas enfermeras han lIegado a ser Ministros de Salud en Suecia, Liberia, Nigeria y Angola, y esperamos que ocurra lo mismo en otros países. En otros países como Canadá y Colombia, entre los casas que conocemos, algunas enfermeras han lIegado a ocupar altos cargos en el Sistema de Salud.
Ello significa que si las enfermeras de cualquier país están unidas, pueden constituir una fuerza política verdaderamente positiva, no solo para mejorar sus condiciones de trabajo y sus oportunidades profesionales, sino contribuir decisivamente en el mejoramiento del nivel de salud de la población.

Comentarios Finales
EI Consejo de Representantes Nacionales, Organismo de Gobierno del CIE, en su reunión de Junio de 1983 en Brasilia, hizo un lIamado a la participación de las enfermeras en los organismos superiores de toma de decisiones a nivel nacional. El CIE y las Asociaciones Nacionales de Enfermeras estimulan igualmente a las Escuelas de enfermería a utilizar al máximo los programas de formación de enfermería, a fin de resaltar la necesidad de:
- Un compromiso profesional.
- Una participación activa en la vida cívica.
- EI reconocimiento de la ética profesional (entendida como el respeto por los valores morales de la sociedad y no, como el cumplimiento de preceptos religiosos).
- EI respeto de los derechos humanos.
- Formar enfermeras en la necesidad de:
- Formar parte de la evolución social, profesional y técnica de enfermería.
- Pertenecer a un cuerpo profesional autónomo y responsable.
- Reconocer su nivel de responsabilidad cualquiera que sea su sector de actividad y su función.
En mi concepto, la educación superior debe tender más que a producir profesionales, a formar intelectuales, utilizando el concepto de lo que para FoucauIt el intelectual: "Aquel que hace uso de su saber, de su competencia, de su relación con la verdad, en el orden de las luchas políticas".
Pero, la composición de la intelectualidad no se define como clasista, ya que, "Ia intelectualidad jamás ha sido ni puede ser una clase especial, no es homogénea desde el punto de vista de clase, ya que se forma con elementos de distintas clases y sirve a las distintas clases". (8)
La definición de la "organicidad", o sea hacia quien se inclina el intelectual, tiene que ver con su extracción y compromiso social y al no ser homogénea, presenta distintos tipos de actuar. (9)
Si el médico, (la enfermera, el odontólogo), es "orgánico" a la clase dominante, oscurecerá la esencia social de la enfermedad. Si, por el contrario, define su posición comprometida con las penalidades del pueblo, con las necesidades de salud de la población, esto significa que está con la clase oprimida.
Henry Sigerist (10), plantea que para entender correctamente un nuevo avance científico, debemos estudiarlo dentro del marco de la civilización general de ese periodo en todos los aspectos: económico, social, literario, artístico, etc., ya que, por ejemplo, las experiencias en el estudio de la anatomía nos demuestran que el progreso científico solo puede ocurrir en una atmosfera determinada, que sigue las tendencias generales de la época; y es obvio que las condiciones económicas y sociales reinantes, tienen una fuerte influencia sobre el desarrollo de la ciencia, sea actuando como estímulo e incentivo, o como un factor retardatario.
La historia de la ciencia puede enseñarnos mucho; con demasiada frecuencia en nuestras escuelas es enseñada de modo dogmatico y sin relación con su marco cultural. Se transmite a los estudiantes un campo de conocimiento simplificado y cuidadosamente dirigido, que ellos aceptan como cosa natural. La educación forma especialistas (a veces eficientes), pero a menudo muy poco o nada educados fuera de su especialidad.
Sin embargo, si deseamos formar un ciudadano capaz de pensar científicamente y un profesional, mejor aún, un intelectual, preparado para participar en la acción social, tenemos que mejorar nuestros métodos de enseñanza, Una manera de lograrlo, y muy promisoria, es enfocar la ciencia, no sólo técnicamente, sino también histórica, filosófica y sociológicamente. Estoy diciendo, entonces, que debemos estudiar historia, economía política, sociología.
EI mismo Sigerist (10), en una conferencia a estudiantes les hacia estas brillantes consideraciones, que hoy siguen siendo tremendamente validas:
“Cualquiera que sea el futuro, la vida de nuestra generación no será fácil. Tenemos que aceptarlo como un hecho; y después de todo 'pasarlo bien' es el ideal de un animal pero no un ideal humano. Lo que cuenta en la vida es ser capaz de realizar un trabajo creador, de entregar parte de uno mismo para mejorar el mundo.
En su forma actual, la medicina es 'un servicio vendido por el médico (y/o la enfermera) y comprado por el enfermo. Tiene pues, un definido aspecto económico y debe encajar dentro de un sistema económico. ¿Cómo podemos discutir cualquiera de estos hechos, si no conocemos elementos de economía política?. Los mecanismos de producción que son los salarios y ¿Qué es lo que determina la riqueza y la pobreza de una sociedad?
Sin economía política no es posible comprender la historia, sea general o de la medicina. Finalmente, tampoco es posible desinteresarse de la sociología.
No olvidemos que la medicina (no entendida como profesión, sino como cuerpo de conocimientos), después de todo, es una ciencia social, ya que la tarea del médico (y de cualquier trabajador de la salud) es mantener a su congénere humano socialmente adaptado o readaptado, según el caso.
Sin embargo, el problema que debemos resolver hoy no es principalmente médico sino antes que nada social. Recuerdo (continua Sigerist), que una vez en Alemania, preguntaron a un colega profesor en mi presencia: si era nazi o socialista. y su respuesta fue: "Yo soy un físico". No podemos propiciar tal indiferencia política. Política es todo en la vida y también en el campo medico. Pero no es suficiente interpretar el mundo, hay que cambiarlo para mejorarlo. Si las condiciones médicas no son satisfactorias, ellas deben ser modificadas, en beneficio de la salud del pueblo. Estamos luchando para mejorar la salud del pueblo y tenemos conocimientos reales y efectivos para prevenir y curar gran número de enfermedades y para salvar a muchas personas de una muerte prematura. Pero la aplicación integral de nuestros conocimientos depende mucho más del estadista que de nosotros; conocemos muy bien, por ejemplo, la tremenda importancia que tiene el problema habitacional para la salud, pero todo lo que podemos hacer es señalar el hecho. La solución efectiva es política.
En relación con esto, Luis Carlos Pérez en su introducción al libro de Guillermo Fergusson (11), decía: "En nuestro mundo todas las relaciones sociales son políticas. Todo lo que se estudia es para servir una política", Y al caracterizar al autor, anotaba: "Sabia que todas las actividades humanas son expresiones de una conducta estatal o gubernamental, y que cuando no se acciona contra su penetración silenciosa, se participa de su parcialidad así como de sus arbitrarios oficialismos y despóticas voces de mando".
Por su parte, Fernando Lefevre al hablar de la fabricación de una realidad didáctica análoga y un proyecto de sociedad futura (12), se pregunta: "¿Qué hace la didáctica reformista? y responde: Muestra al mundo tal como es, para que siga siendo lo que es. Y ¿qué debe hacer la didáctica progresista? Mostrar al mundo tal como puede ser, para que sea otra cosa distinta de lo que es".
Finalmente, considero que las perspectivas de los organismos nacionales e internacionales de enfermería dependen de las actividades que desarrollen teniendo en cuenta a la profesional de enfermería en sus tres campos de acción: como Enfermera, como Trabajadora y como Ciudadana.
1. VII Congreso Nacional de Enfermeras. Pasto, (Colombia). Mayo-1980. Discurso de la Presidenta de ANEC.
2. Aspectos y Tendencias en el Ejercicio Actual de la Profesión de Enfermería. Revista "Avances de Enfermería". Año I, Vol. 2 de 1983.
3. "Esferas de Cooperación y de Conflicto entre las Enfermeras y los Organismos Negociadores". En: Cooperación y Conflicto. CIE, 1983.
4. "Profesionalismo y Condiciones sociales y Económicas". En: Y Conmigo Que pasa? CIE, 1981. 5. Revista ANEC No.3. Octubre-Diciembre, 1966.
6. "Proyección de las Funciones de la Enfermera". Revista Avances de Enfermería. Vol. I, No. I. Septiembre-Diciembre, 1982. 3. OP. Cit.
7. "Labor en los Gobiernos". En: Cooperación y Conflicto: CIE, 1983.
8. Fundamentos de Filosofía Marxista Leninista. Moscú. Academia de Ciencias de la URSS. Pág. 112
9. Antonio Gramsci. La Formación de los Intelectuales. México. Editorial Grijalbo, 1967.
10. "Ciencia e Historia". En: Historia y sociología de la Medicina-Selecciones. Editor Gustavo Molina. Bogotá, 1974
10. "Los Estudiantes de Medicina y los Problemas Sociales que Confronta la Medicina de Hoy". ibíd.
11. Guillermo Fergusson. Esquema Crítico de la Medicina en Colombia. Bogotá: CIEC, 1979.
12. Fernando Lefevre "Fabricación de una Realidad Didáctica Análoga a un Proyecto de sociedad Futura". Rev., Educación Médica y Salud. Vol. 17, No.4, 1983. Págs. 461-465.

martes, 5 de octubre de 2010

Roles de la Enfermera en Colombia en el Siglo XX

Por: Ana Luisa Velandia Mora
E.G., L.E., M.A., Ph.D.

Preparado para una charla con los estudiantes de I Semestre del 2001

Tradicionalmente, se ha hablado en Colombia de cuatro roles funcionales de la enfermera: asistencia, administración, educación e investigación.

La asistencia se refiere a la atención a las personas, bien sea como individuos, como grupo, por ejemplo la familia o en comunidad.

La administración tiene que ver con la organización, dirección y control de las actividades y programas de enfermería, bien sea en un servicio de hospitalización, en un centro de salud o en una Institución Prestadora de Servicios de Salud, conforme a la Ley 100 de Seguridad Social.

La educación tiene que ver con las actividades de enseñanza tanto en la formación de auxiliares de enfermería como de profesionales.

La investigación se interesa por los procesos para el estudio de diferentes situaciones relacionadas con el ejercicio de la enfermería, las situaciones de los usuarios del cuidado de enfermería o la atención de salud a la población.

Sin embargo, yo considero que estas cuatro funciones se quedan cortas y en tal forma, encasillan al profesional de enfermería para su ejercicio profesional.


En mis estudios sobre el ejercicio profesional en el país, yo he identificado 8 perfiles ocupacionales típicos:

Cuidadoras: Enfermeras dedicadas a asistencia directa en instituciones de salud.

Maestras: Enfermeras dedicadas a la docencia en enfermería.

Administradoras: Enfermeras dedicadas a la administración de programas de salud o de instituciones.

Comunitarias: Enfermeras que desarrollan su trabajo directamente con y en comunidades.

Investigadoras: Enfermeras que descuellan por su producción científica.

Gremialistas: Enfermeras con intereses marcados en actividades organizativas del gremio.

Políticas: Enfermeras que han orientado su actividad a la participación en actividades políticas partidistas.

Ejercicio privado: Enfermeras que han orientado su trabajo hacia el ejercicio libre de la profesión.

Pero además, yo considero que la enfermera como persona, debe actuar en general como un ser humano integral, es decir creciendo como persona, participando activamente como ciudadana de este país y luchando como trabajadora.


Para mi estudio sobre la Historia de la Enfermería en Colombia, yo tomé los siguientes aspectos o variables, en los cuales es fácil ver la influencia del contexto económico, político y cultural de nuestro país en el desarrollo de la enfermería colombiana:

a) La evolución de conceptos y políticas en cuanto a las prácticas de salud, traducido ello en la prestación de servicios;

b) El sistema educativo, tanto general como de educación de la mujer, que ha influido mucho en la medida en que la enfermería continúa siendo ejercida en su mayoría, por mujeres;

c) El factor de desarrollo científico y tecnológico;

d) Aspectos legales relacionados con nuestra condición general de trabajadores y con el gremio en particular;

e) La relación con el extranjero, en un principio de afuera hacia adentro y, posteriormente, del país hacia el extranjero.


Bogotá, 22 de enero de 2001